En enero de 2019, Venezuela atravesaba uno de los momentos más tensos de su historia reciente. La crisis económica se profundizaba, las protestas continuaban y el aislamiento internacional del régimen chavista se hacía cada vez más evidente. En ese contexto, Nicolás Maduro accedió a una entrevista televisada que, con el paso del tiempo, adquiriría un peso simbólico inesperado.
La conversación fue transmitida por la cadena Univision y estuvo a cargo de la congresista estadounidense María Elvira Salazar. El encuentro se realizó en el Palacio de Miraflores y rápidamente se transformó en un intercambio incómodo, marcado por preguntas directas y respuestas tajantes.
Una Entrevista En Plena Crisis Política
Para ese momento, el escenario político era frágil. El opositor Juan Guaidó se había proclamado presidente interino con el respaldo de Estados Unidos y de varios gobiernos de América Latina y Europa. Esa situación colocó al chavismo bajo una presión sin precedentes.
Maduro, acorralado por las críticas internas y externas, buscaba sostener un discurso de control y soberanía. En la entrevista, negó de forma categórica cualquier participación de militares cubanos en su seguridad personal. “Son todos venezolanos”, afirmó ante las cámaras.
La respuesta no fue casual. En ese momento, aceptar la presencia de personal militar extranjero habría reforzado las acusaciones de dependencia política y militar de La Habana. Por ello, el dictador insistió en que su protección estaba exclusivamente a cargo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Las Negaciones Sobre La Presencia Cubana
Durante el diálogo, Salazar citó estimaciones del Departamento de Estado de Estados Unidos que señalaban la presencia de miles de militares cubanos en Venezuela. Según esos reportes, algunos de ellos cumplían funciones estratégicas en áreas sensibles del Estado, incluida la seguridad presidencial.
Maduro rechazó de inmediato esas cifras. Las calificó como una “fábula” y aseguró que la cooperación con Cuba se limitaba a programas sociales. Mencionó médicos, enfermeras, entrenadores deportivos y artistas, pero descartó cualquier despliegue militar organizado.
También reconoció que, como en cualquier relación diplomática, podían existir agregados militares en la embajada cubana. Sin embargo, minimizó esa presencia y la describió como irrelevante dentro de la estructura de seguridad venezolana.
Denuncias Persistentes Y Advertencias Internacionales
Pese a las negaciones oficiales, organizaciones de derechos humanos y agencias de inteligencia extranjeras sostenían una versión distinta. Durante años, advirtieron sobre la influencia cubana en áreas clave como inteligencia, contrainteligencia y seguridad interna.
Estas denuncias señalaban que asesores cubanos participaban en la formación y supervisión de cuerpos militares y policiales. También apuntaban a una cooperación más profunda de la que el chavismo admitía públicamente.
Aun así, Maduro mantuvo su discurso. Definió la relación con Cuba como una alianza entre países soberanos y aseguró que Venezuela se defendía con sus propios recursos humanos y militares.
Siete Años Después, Un Giro Inesperado
El relato oficial comenzó a resquebrajarse en enero de 2026. El sábado 3 de enero, una operación militar encabezada por fuerzas estadounidenses culminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas.
La acción derivó en enfrentamientos armados de alta intensidad. Como resultado, murieron 32 militares cubanos que, según información oficial, formaban parte del dispositivo de seguridad del régimen chavista. La cifra fue confirmada tanto por Caracas como por La Habana.
Entre los fallecidos se encontraban oficiales de distintos rangos, desde capitanes hasta coroneles, vinculados a las fuerzas armadas y a los servicios de inteligencia cubanos. La confirmación contradijo de manera directa las afirmaciones realizadas por Maduro en 2019.
Reacciones Tras La Confirmación Oficial
El régimen cubano reconoció públicamente las muertes y describió a los caídos como “combatientes”. Ese reconocimiento dejó sin sustento la versión de que no existía personal militar cubano operando en Venezuela.
Desde Estados Unidos, el entonces presidente Donald Trump confirmó que muchos de los cubanos abatidos integraban el equipo de seguridad de Maduro. Sus declaraciones reforzaron la narrativa sostenida durante años por sectores críticos al chavismo.
Tras conocerse los hechos, María Elvira Salazar recordó públicamente la entrevista de 2019. Señaló que Maduro negó la presencia de militares cubanos mirándola a los ojos y afirmó que la verdad, años después, quedó expuesta.
Un Episodio Que Marca La Historia Reciente
La revelación sobre la composición del anillo de seguridad presidencial se sumó a los elementos que marcaron el colapso del régimen de Maduro. Además, aportó nuevos datos al análisis de la cooperación entre Caracas y La Habana en materia de defensa e inteligencia.
El episodio pasó a formar parte de los antecedentes documentados de la crisis venezolana. También reforzó las denuncias sobre la injerencia extranjera en el núcleo más sensible del poder político del país.
Lo que en 2019 fue presentado como una negación tajante, en 2026 quedó expuesto como uno de los episodios más reveladores de la relación entre Venezuela y Cuba en las últimas décadas.
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